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La construcción, un equilibrio inestable

Jose Luis Fuente

Jose Luis Fuente

Presidente de Ascobi-Bieba

Durante mucho tiempo se ha interpretado la evolución de la construcción en clave de ciclos: expansión, ajuste y recuperación. Sin embargo, la realidad que hoy presenta Bizkaia se aleja de ese patrón clásico y responde a dinámicas distintas que avanzan a ritmos desiguales. No estamos ante un punto de inflexión claro, sino ante un escenario de equilibrio inestable.

El ejercicio 2025 deja una sensación de continuidad. El sector no se contrae, pero tampoco avanza con la intensidad que cabría esperar. En buena medida, esta estabilidad descansa sobre el impulso de la obra pública, cuyo volumen de licitación ha registrado un incremento muy significativo. En Bizkaia se alcanzaron los 1.048 millones de euros en obra puesta en concurso, frente a los 804 millones de 2024, lo que supone un crecimiento del 47%. En el conjunto de Euskadi, el aumento fue también relevante: 1.964 millones de euros licitados, un 41% más que el año anterior.

Este dato sitúa la licitación pública en máximos de los últimos quince años y confirma el papel de las administraciones como motor de actividad. Especialmente significativo resulta el peso de las instituciones locales: diputaciones forales y ayuntamientos concentraron el 68% del esfuerzo inversor en Bizkaia y el 59% en la Comunidad Autónoma Vasca. La actividad se sostiene, por tanto, por la capacidad de inversión de las administraciones más próximas al territorio.

Ahora bien, esta fortaleza no puede ocultar una debilidad estructural: la insuficiente producción de vivienda nueva. En 2025 se iniciaron en Bizkaia 2.097 viviendas, un 24% menos que el año anterior. De ellas, 1.715 correspondieron a vivienda libre, con una caída del 18%, mientras que apenas 382 fueron viviendas protegidas, segmento que registró un retroceso mucho más acusado, del 43%. En el conjunto de Euskadi, la tendencia fue similar: 3.996 viviendas iniciadas, un 27% menos, de las cuales 2.601 fueron libres y 1.395 protegidas.

Este déficit no es coyuntural, sino el resultado de una tendencia prolongada. Los niveles actuales, situados en torno a dos viviendas iniciadas por cada mil habitantes y año, están claramente por debajo de lo necesario para atender la demanda existente. La consecuencia es un desajuste creciente entre oferta y demanda. No se trata solo de construir menos; se trata de construir menos de lo que la sociedad necesita, tanto para compra como para alquiler.

Los datos de compraventas reflejan una demanda activa. En Bizkaia se registraron 12.673 operaciones de vivienda nueva y usada en 2025, frente a las 12.154 de 2024, un incremento del 4,3%. En el conjunto del País Vasco, el crecimiento fue mucho más intenso, con 29.482 operaciones, la cifra más elevada de los últimos veinte años. Sin embargo, el 81% de las compraventas corresponde a vivienda usada, lo que evidencia la limitada capacidad de la vivienda nueva para absorber esa demanda.

El efecto más visible es la evolución de los precios. La vivienda nueva libre ha alcanzado en Bizkaia un precio medio de 4.537 euros por metro cuadrado útil, tras un incremento del 13,3%, la mayor subida anual de las dos últimas décadas. Además, supera por primera vez el precio medio existente en 2007. La vivienda usada se sitúa en 3.253 euros por metro cuadrado útil, con un incremento del 9%. Los plazos de venta también ofrecen una lectura relevante: la vivienda nueva tarda de media 300 días en venderse, mientras que la usada reduce su plazo hasta 90 días.

A pesar de estas tensiones, el sector sigue generando empleo. En Bizkaia, la ocupación en la construcción alcanzó las 31.700 personas, tras un incremento del 3,3%. En Euskadi, el aumento fue del 6,5%, hasta situarse en 59.400 trabajadores, 3.600 más que el año anterior. Este comportamiento confirma su papel económico, aunque también obliga a consolidar ese empleo en un entorno de costes crecientes y márgenes estrechos.

De cara a 2026, las previsiones apuntan a cierta continuidad. Se espera el mantenimiento de la actividad en obra pública y un ligero incremento en la producción de vivienda. Sin embargo, el incremento de costes, especialmente en materiales sensibles para la construcción, introduce un factor de incertidumbre. La presión sobre los márgenes será uno de los principales desafíos a corto plazo.

En este escenario, la reflexión debe ir más allá del diagnóstico. Agilizar procesos urbanísticos, reducir plazos en licencias y permisos, impulsar la vivienda protegida y mejorar la viabilidad económica de las promociones aparecen como elementos imprescindibles. La reciente normativa vasca en materia de vivienda ofrece herramientas, pero su eficacia dependerá de que los ayuntamientos las utilicen con decisión.

Bizkaia no atraviesa una crisis en sentido estricto, pero sí vive una tensión contenida. Hay actividad, hay empleo y hay demanda. Lo que falta es oferta suficiente. La evolución futura del sector dependerá de la capacidad para transformar este contexto en una oportunidad y recuperar niveles de producción acordes con las necesidades reales de la sociedad.

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