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Formación, la llave que abre la puerta del empleo

Julen Elgeta

Julen Elgeta

Presidente de HETEL

El actual escenario económico y tecnológico está redefiniendo las necesidades de las empresas a un ritmo sin precedentes. La digitalización, la transición energética y el relevo generacional están generando una demanda creciente de profesionales cualificados, capaces de adaptarse y aportar valor desde el primer momento. En este contexto, la Formación Profesional se consolida como una palanca clave para conectar el desarrollo económico con el talento.

En un contexto marcado además por el envejecimiento de la población, la transformación tecnológica y la incertidumbre económica y geopolítica, las empresas necesitan profesionales cualificados capaces de responder a entornos productivos cada vez más exigentes.

La Formación Profesional, y en particular el modelo de FP dual, se sitúa como una de las herramientas más eficaces para dar respuesta a estos retos. Su conexión directa con la empresa, su capacidad de actualización continua y su orientación práctica permiten ajustar la formación a las necesidades reales del mercado laboral, alcanzando niveles de inserción laboral cercanos a la plena empleabilidad.

Además, la FP ofrece un amplio abanico de familias profesionales y titulaciones, en las que cualquier persona puede encontrar un itinerario formativo acorde a sus intereses y vocación. Desde la FP Básica hasta los ciclos de grado superior, la Formación Profesional acompaña el desarrollo de las personas a lo largo de diferentes etapas, no solo en la adquisición de competencias técnicas, sino también en el fortalecimiento de habilidades transversales como el trabajo en equipo, la comunicación o la adaptabilidad.

Desde HETEL, como red de centros de Formación Profesional de Euskadi de iniciativa social, trabajamos en colaboración con las empresas para acercar la formación a su realidad y facilitar que ese vínculo sea cada vez más práctico y útil para ambas partes.

En este sentido, mantenemos una relación directa con las empresas y los sectores productivos para conocer sus necesidades y ajustar la formación a esa realidad, facilitando que el alumnado pueda incorporarse al mundo laboral con una base sólida.

En este proceso, la mejora continua de los modelos formativos y la apuesta por una FP de calidad son claves para seguir aportando valor al desarrollo económico y social de nuestro entorno.

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