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Plan de vuelo: entre el crecimiento y la incertidumbre

Martín Fdez. Loizaga

Martín Fdez. Loizaga

Director adjunto de HEGAN

El sector aeronáutico y espacial atraviesa un momento singular. Los datos avalan una etapa de aumento sostenido en empleo, facturación y actividad tecnológica, impulsada tanto por el crecimiento de la aviación civil como por el auge del segmento espacial y el refuerzo de la autonomía estratégica europea. Sin embargo, estas excelentes expectativas conviven con un entorno volátil, complejo e incierto que exige algo más que optimismo: requiere visión, coordinación y una gestión estratégica sensata.

Por nuestra parte, el Cluster vasco -el ecosistema aeroespacial de Euskadi compuesto, hoy, por más de 80 entidades- se está consolidando como un colaborador clave para los grandes clientes y programas internacionales. Con más de 17.000 empleados, su fortaleza reside, en gran medida, en la capacidad acumulada de sus Tiers 1 en Motores, Aeroestructuras y Espacio; apoyada por una red productiva capaz, entre todos, de dominar prácticamente todo el ciclo de producto: desde la I+D+i hasta el soporte final, pasando por el diseño, la ingeniería, la fabricación, la integración, el ensayo y la certificación, dando una profundidad industrial, tecnológica y científica infrecuente en un territorio compacto como es Euskadi.

Las oportunidades son evidentes. El aumento de cadencias de producción de los grandes fabricantes aeronáuticos, el dinamismo de los mercados de espacio institucional y privado, y la creciente importancia de nichos como los drones, la movilidad aérea innovadora o las nuevas plataformas neutras abren un abanico de crecimiento y optimismo. A ello se suma una Europa más consciente de la necesidad de proteger y fortalecer la soberanía industrial y tecnológica, situando al sector aeroespacial como vital para la economía del País y estratégico dentro de sus políticas, como es el caso del Plan de Industria Euskadi 2030.

Pero sería ingenuo ignorar los retos y las dificultades a los que nos enfrentamos. Las cadenas de suministro siguen bajo presión, los costes energéticos y de materias primas condicionan la competitividad, las distorsiones logísticas y de subcomponentes retrasan los ritmos, y la incertidumbre geopolítica añade capas de complejidad a la toma de decisiones. Sin olvidar el gran reto: las personas. La falta de profesionales con vocación tecnológica e industrial amenaza con convertirse en un cuello de botella para el desarrollo. Sin talento cualificado, no hay I+D+i, no hay industrialización competitiva y no hay sostenibilidad a largo plazo.

En este contexto, crecer no es solo producir más, sino hacerlo mejor: con mayor eficiencia, sostenibilidad y robustez; y de acuerdo a las exigencias de los clientes. Por lo que el papel central lo juegan la innovación, la digitalización y el talento, como variables que posibiliten un aumento de nuestra competitividad que desemboque en una mejora de nuestro posicionamiento en el mercado. Los socios de HEGAN lo han entendido y han situado estas variables en el centro de sus estrategias.

El sector aeronáutico y espacial vasco ha demostrado durante toda su existencia que sabe competir en escenarios muy exigentes y difíciles. Ahora el desafío es gestionar el crecimiento y las grandes oportunidades sin perder cohesión, reforzando la cadena de valor local y consolidarse como un referente industrial y tecnológico internacional en un momento de gran incertidumbre. Los vientos soplan a favor, sí, pero hay turbulencias. Por eso, nunca ha sido tan importante contar con un plan de vuelo que permita gestionar esa incertidumbre de forma ordenada, garantizando un crecimiento de valor sostenible.

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