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Presidenta de Eudel y alcaldesa de Derio
Conviene volver a una idea tan sencilla como reveladora: lo importante ocurre cerca. Sucede en nuestro barrio; el negocio que levanta la persiana cada mañana, la joven que busca piso para emanciparse, el vecino que necesita cuidados para sus padres o para sus hijas e hijos. Y todo ello confluye en el municipio, ese espacio donde la vida cotidiana se encuentra con la decisión pública y adquiere forma de compromiso colectivo..
Los ayuntamientos no gestionamos solo competencias; gestionamos realidades. Hay algo que distingue especialmente a la política local: la imposibilidad de mirar hacia otro lado. Alcaldesas y alcaldes trabajamos en contacto permanente con la ciudadanía, con otras instituciones, con el tejido social y económico. Esa cercanía exige comprensión profunda del entorno, del territorio y de la identidad propia donde se sostienen nuestras fortalezas como país: los servicios públicos, el comercio y el producto local, las industrias, pymes y autónomos, las entidades sociales, asociaciones, voluntariado, etc.
En Bizkaia y en toda Euskadi contamos con un ecosistema que genera empleo, innovación, inclusión, cohesión, y oportunidades. En ese ecosistema, la aportación de las personas de origen extranjero forma parte esencial de nuestro desarrollo económico y social. Su participación en el mercado laboral, el emprendimiento y la vida comunitaria contribuye de manera decisiva a la sostenibilidad de nuestros municipios y al dinamismo de nuestra economía. Reconocer, facilitar y aprovechar ese potencial colectivo no es solo una cuestión de equidad, sino también de inteligencia.
Al mismo tiempo, vivimos tiempos de incertidumbre. Lo que ocurre a miles de kilómetros -conflictos bélicos, tensiones geopolíticas- acaba teniendo impacto en nuestras vidas. Y urge nuestro impulso como instituciones más cercanas, para reforzar el sentido de corresponsabilidad y de pertenencia a una comunidad.
La confianza pública también se construye en lo cotidiano, en la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, en la capacidad de responder, incluso cuando no hay soluciones sencillas. En un contexto de desinformación y ruido, los gobiernos locales tenemos una responsabilidad clara: ser instituciones reconocibles, fiables y accesibles.
La buena gestión es la base, pero se complementa con la transparencia, la participación, la rendición de cuentas y una manera de hacer política que alimente los acuerdos y la colaboración. Porque cuando falla la confianza, la democracia se debilita rápidamente.
Necesitamos cooperar para sostener el futuro. Ningún municipio puede afrontar en solitario los retos de esta nueva era. Son desafíos que requieren respuestas compartidas y una mirada de largo recorrido. La colaboración entre instituciones, junto con el tercer sector y la iniciativa privada, permite llegar más lejos y, sobre todo, llegar mejor.
También Europa forma parte de ese espacio de colaboración. Estar presentes en redes internacionales no es sólo una cuestión de proyección, sino de aprendizaje y de oportunidad. Lo local y lo global ya no son ámbitos separados, se necesitan mutuamente. Porque, en última instancia, aunque el mundo se mueva a gran escala, lo esencial sigue ocurriendo cerca. Y es ahí donde los ayuntamientos tenemos nuestra responsabilidad, y también nuestra mayor oportunidad.
Desde Eudel acompañamos a los municipios en esta tarea: seguir mejorando los servicios públicos, sostener la confianza en las instituciones, y defender la democracia desde su base, reivindicando la labor las electas y electos que, cada día, trabajan al servicio de sus vecinas y vecinos, desde la primera línea.
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