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Director de Basque Food Cluster
Euskadi ha sabido posicionarse históricamente como un referente gastronómico y agroalimentario a nivel internacional, combinando su herencia cultural con una apuesta firme por la innovación y la calidad. Pero detrás del prestigio de nuestra cocina y del atractivo que despierta en el mercado global, se encuentra un entramado empresarial que, para asegurar su continuidad y competitividad, debe saber adaptarse a un entorno volátil y cada vez más exigente que requiere de respuestas estratégicas y coordinadas.
Venimos observando cómo se acumulan sobre la cadena de valor alimentaria cuestiones que no pueden abordarse de forma aislada ni con soluciones a corto plazo. La presión normativa —que muchas empresas viven como una auténtica ‘tormenta burocrática’—; la dificultad para garantizar el relevo generacional, especialmente en el sector primario; el incremento de costes o la creciente inestabilidad geopolítica y comercial, como la derivada de los nuevos aranceles impulsados por la administración Trump, son elementos que tensionan la operativa diaria y condicionan las decisiones estratégicas de futuro. En definitiva, estamos ante un nuevo escenario en el que solo los sistemas alimentarios resilientes, innovadores y cooperativos serán capaces de seguir siendo competitivos.
En este contexto, desde Basque Food Cluster trabajamos para acompañar a las empresas alimentarias vascas en su transformación, generando dinámicas de colaboración que permitan sumar recursos, compartir conocimiento y desarrollar proyectos con impacto real. Apostamos por la innovación, por la profesionalización de la gestión y por una mayor orientación al mercado, especialmente en contextos donde la incertidumbre es alta y la capacidad de anticipación marca la diferencia.
Uno de nuestros últimos hitos es la puesta en marcha, junto a ELIKA Fundazioa y con la financiación del Gobierno Vasco, de ontzi, una comunidad de innovación colaborativa que busca repensar el envase alimentario desde una perspectiva de sostenibilidad, viabilidad económica y mejora de la experiencia de consumo. Un ejemplo de cómo, a través de la cooperación, podemos abordar desafíos complejos con soluciones ambiciosas y alineadas con las nuevas exigencias regulatorias y sociales.
Somos conscientes de que la mayoría de nuestras empresas son pymes, muchas de ellas familiares, fuertemente arraigadas al territorio. Esa cercanía es una fortaleza, pero también puede ser una vulnerabilidad si no somos capaces de dotarlas de herramientas, recursos y alianzas que les ayuden a avanzar en su profesionalización y adaptación a los nuevos tiempos. En ese sentido, ponemos especial foco en el desarrollo del talento, sabiendo que, sin personas formadas, comprometidas y con visión, no hay transformación posible.
Las actividades ligadas a la alimentación representan casi el 10% del PIB de Euskadi y generan cerca del 14% del empleo. Pero, más allá de los datos macroeconómicos, somos parte de la vida cotidiana de miles de familias, de comunidades rurales y urbanas. Somos industria, somos gastronomía y somos cultura. Y tenemos una responsabilidad compartida: construir un ecosistema alimentario que combine competitividad, sostenibilidad y justicia social.
En nuestros 16 años de trayectoria como cluster, hemos aprendido que la clave no está solo en adaptarse, sino en anticiparse. Y que la cooperación no es un eslogan, sino una condición indispensable para avanzar. La conexión con nuestras empresas asociadas es, y seguirá siendo, un objetivo estratégico prioritario. En un contexto de constante cambio, estar cerca de las empresas, escucharlas activamente y comprender sus retos específicos es la base sobre la que se construyen la confianza y las sinergias que nos hacen avanzar.
A pesar del crecimiento que hemos experimentado en los últimos años, seguimos manteniendo como principio fundamental la cercanía y el trato directo con ellas, porque solo desde ese conocimiento profundo de su realidad podemos activar los mecanismos adecuados para responder a sus necesidades y generar valor compartido. Esa conexión constante es, en definitiva, lo que nos permite ser relevantes. Por todo ello, de la mano de nuestras más de 150 empresas y organizaciones asociadas, seguiremos impulsando una agenda transformadora, alineada con los grandes desafíos de nuestro tiempo y con el compromiso de hacer del sector alimentario vasco un motor de desarrollo económico, innovación y bienestar.
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