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Tecnología, sostenibilidad y cooperación: motores del cambio en la movilidad y la logística

Eduardo Lasa

Eduardo Lasa

Presidente del Clúster de Movilidad y Logística de Euskadi

En un entorno global cada vez más complejo e interdependiente, el sector del transporte de personas y mercancías, junto con su industria logística y tecnológica asociada, está atravesando una profunda transformación. Esta industria –diversa, transversal al conjunto del tejido empresarial y altamente innovadora– no solo representa a través de nuestros socios un 15% del PIB de Euskadi, sino que actúa como un motor clave para la competitividad y la resiliencia industriales.

Tres ejes impulsan esa transformación: tecnología, sostenibilidad y cooperación. Cada uno de ellos constituye una palanca estratégica con la que el sector responde a los retos actuales y se proyecta hacia un futuro más eficiente, inteligente y alineado con las demandas económicas, sociales y ambientales. Tecnología, desde el vector de cambio que supone transición digital; sostenibilidad, abordando la transición energética y verde; y cooperación como vía de competitividad sectorial.

La tecnología ya no es una opción, sino un componente esencial del modelo operativo. La digitalización, la automatización, la gestión avanzada del dato o el uso de inteligencia artificial se están integrando ya en toda la cadena de valor. Así, los Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS) se han convertido en el nervio digital del sector, optimizando tiempos, recursos y servicios, desde la movilidad y la logística urbanas hasta los grandes corredores multimodales y conectados.

La cooperación, por su parte, se ha revelado como un elemento diferenciador. En este sentido, los clústeres, con el impulso del Gobierno vasco, proporcionamos a empresas, centros tecnológicos, de conocimiento, administraciones y otros agentes una vía para trabajar conjuntamente en proyectos compartidos de innovación, formación o internacionalización. Es precisamente esta cooperación estructurada la que permite escalar soluciones, compartir riesgos y abordar desafíos de forma colectiva.

Por su parte, la sostenibilidad es la guía indispensable. La reducción de emisiones, la optimización energética y la transición hacia modelos más limpios son prioridades estratégicas. Las empresas del sector están apostando por una movilidad de bajas emisiones a través de múltiples vías: electrificación de flotas, incorporación de vehículos propulsados por hidrógeno o biocombustibles o sistemas de gestión inteligentes que permiten reducir recorridos, tiempos de espera y consumo energético. Estas medidas no solo responden a exigencias regulatorias, sino que se convierten en fuentes reales de ahorro y eficiencia y, con ello, en ventajas competitivas. El sector, al igual que la industria y la sociedad, está apostando por modelos más limpios y herramientas digitales para reducir la huella ambiental.

Estos tres ejes convergen sobre una condición indispensable: el talento. La transformación del sector exige profesionales cualificados, capaces de liderar proyectos tecnológicos, gestionar datos complejos o diseñar sistemas logísticos integrados y operarlos. La captación, recualificación y fidelización del talento, así como la adaptación de la formación a las nuevas demandas, son hoy tareas estratégicas para empresas y centros educativos.

Todo esto sucede en un contexto geopolítico incierto. Las políticas arancelarias impulsadas por Estados Unidos introducen elementos de inestabilidad que afectan a las empresas con vocación internacional. El 29% de la facturación de nuestros socios procede del exterior. Mantener esos mercados exige una planificación cada vez más sofisticada y una diversificación de destinos y alianzas.

Aquí, nuevamente, los clústeres queremos ofrecer una ventaja estructural derivada tanto de nuestra diversidad de asociados, como de nuestras redes de colaboración. Para ello, compartimos inteligencia de mercado que permita anticipación y soluciones para reducir riesgos, con el apoyo adicional del recurso que suponen las administraciones que nos impulsan.

Mirando al futuro, el sector se enfrenta a una agenda ambiciosa: consolidar una movilidad y una logística más resilientes, sostenibles e inteligentes. Y para lograrlo, será imprescindible seguir invirtiendo en tecnología, promoviendo la cooperación multisectorial, adoptando criterios de sostenibilidad en todas las decisiones estratégicas y cuidando, más que nunca, el capital humano.

El transporte y la logística han dejado de ser sectores poco visibles. Hoy son protagonistas de la transformación económica. Y su capacidad para adaptarse, innovar y colaborar será clave para garantizar que ese protagonismo se traduzca en bienestar, eficiencia y sostenibilidad para toda la sociedad y para la economía.

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